Taller del Niño Interior

En este microcosmos y macrocosmos, el tiempo es sólo una medida cuantitativa de las circunstancias geográficas, magnéticas y demográficas exactas de este planeta.
Incluso cada uno de nosotros ha experimentado la cadencia más rápida o más lenta del tiempo. Los viejos recuerdos suelen estar más presentes que un simple almuerzo del día anterior.
Los cimientos sembrados en nuestra infancia serán las plantaciones del adulto de mañana.
Acoger a nuestro niño interior aporta fuerza y confianza para la vida adulta.
Todos tenemos un niño interior, es nuestro canal hacia lo divino. Es este epicentro interior el que nos permite vivir con calidad, con entusiasmo, ligereza, curiosidad, juego, risa y espontaneidad.
Para esta reprogramación enseño pasos sobre cómo es posible, incluso como adulto, enseñar y acoger a nuestro niño interior, con amor, alegría y para afrontar la vida en sus múltiples retos.

En este microcosmos y macrocosmos, el tiempo es sólo una medida cuantitativa de las circunstancias geográficas, magnéticas y demográficas exactas de este planeta.
Incluso cada uno de nosotros ha experimentado la cadencia más rápida o más lenta del tiempo. Los viejos recuerdos suelen estar más presentes que un simple almuerzo del día anterior.
Los cimientos sembrados en nuestra infancia serán las plantaciones del adulto de mañana.
Acoger a nuestro niño interior aporta fuerza y confianza para la vida adulta.
Todos tenemos un niño interior, es nuestro canal hacia lo divino. Es este epicentro interior el que nos permite vivir con calidad, con entusiasmo, ligereza, curiosidad, juego, risa y espontaneidad.
Para esta reprogramación enseño pasos sobre cómo es posible, incluso como adulto, enseñar y acoger a nuestro niño interior, con amor, alegría y para afrontar la vida en sus múltiples retos.